Diseñar a cero euros: reflexión sobre el nuevo logo de Madrid

En los últimos días se ha hablado mucho del nuevo logo del Ayuntamiento de Madrid y, sobre todo, de su “diseño a cero euros”. Y como diseñador, este tema me toca especialmente, porque no solo es un error de comunicación: también es un mensaje peligroso para todo el sector. Las marcas deben actualizarse, adaptarse a nuevos formatos y evolucionar. Lo sorprendente, lo verdaderamente chocante, ha sido la narrativa que ha acompañado al anuncio: un rediseño realizado “a coste cero”. El orgullo de la Comunidad de Madrid. Y mira, como diseñador, como profesional que lleva años dedicándose a esto, no puedo evitar sentir una mezcla de indignación y cansancio. Porque una cosa es comunicar una actualización visual y otra muy distinta es presumir de que ha salido “gratis”.

El Ayuntamiento de Madrid presenta su nueva identidad visual de forma inesperada

No, el diseño no es gratis. El diseño nunca es gratis. Y decirlo así, sin pudor, sin contexto, sin explicar qué implica realmente un proceso de identidad visual, no es inocente: desvaloriza un oficio entero.

Y me dirás: “Bueno, pero lo hicieron con recursos internos”. Perfecto, no tengo nada en contra de que un equipo interno desarrolle una identidad. De hecho, muchas veces es lo deseable. Pero incluso en ese escenario, hay horas de trabajo, de investigación, de conceptualización, de pulido. Hay estrategia, hay diseño, hay profesionales detrás. Mejores o peores, ahí no me meto.

Lo más doloroso de todo esto es el mensaje que se envía: que el diseño es algo accesorio, algo que se improvisa, algo que se resuelve casi como una anécdota. Y no. El diseño es estrategia. Es diferenciación competitiva. Es una herramienta que permite que empresas comuniquen mejor, generen confianza, aumenten su valor percibido y, sí, puedan cobrar más por sus productos o servicios.

Las empresas que invierten en diseño lo saben. Ven resultados. No es casualidad que las marcas que lideran sus sectores tengan departamentos creativos fuertes o trabajen con estudios especializados. Por ejemplo Apple. El diseño no es decoración: es posicionamiento. Ese es el verdadero valor del diseño: ayudar a crecer.

Por eso me resulta tan frustrante ver cómo una institución tan grande presume de haber hecho un cambio de identidad “gratis”. Es casi insultante. Antes lo llamábamos de otra forma: esclavitud. Hoy suena más suave, pero el trasfondo es el mismo: trabajo que no se reconoce, esfuerzo que no se valora. No es solo un error de comunicación: es un problema cultural.

Y lo peor es que este tipo de mensajes perpetúa la idea de que “total, un logo me lo hace cualquiera”, “esto es media hora”, “si yo ya tengo una tipografía que me gusta…”. Mientras tanto, las empresas que realmente entienden el valor del diseño crecen, diferencian su marca y pueden permitirse subir sus precios.

El caso del Ayuntamiento de Madrid debería servir como recordatorio —para empresas, emprendedores y diseñadores— de que la identidad visual no es un gasto, es una inversión. Una inversión que facilita reconocimiento, coherencia, eficiencia y prestigio. Una inversión que marca la diferencia entre ser uno más… o ser la referencia del mercado.

Evento del Ayuntamiendo de Madrid con la nueva Identidad Visual.
Evento del Ayuntamiendo de Madrid con la nueva Identidad Visual.

Así que, desde aquí, reivindico lo que algunos parecen olvidar:
El diseño tiene valor. El diseño merece respeto. Y el diseño, bien hecho, nunca es gratis.

Si eres una empresa y quieres diferenciarte de verdad, deja de pensar en términos de “coste”, y empieza a pensar en términos de retorno. Y si eres diseñador, no tengas miedo de poner en valor tu trabajo: tu conocimiento, tu visión y tu creatividad pueden cambiar el rumbo de un negocio.

Y eso, créeme, vale mucho más que “cero euros”.